El interés compuesto es el mecanismo financiero por el cual los intereses generados se reinvierten y producen a su vez nuevos intereses. A diferencia del interés simple, que se calcula solo sobre el capital inicial, el interés compuesto genera un crecimiento exponencial: los intereses ganan intereses, acelerando la acumulación de patrimonio con el tiempo. Es el principio fundamental detrás de la inversión a largo plazo y la planificación de la jubilación.
¿Qué son los intereses compuestos?
El interés compuesto se calcula con la fórmula A = P(1 + r/n)^(nt), donde P es el capital inicial, r la tasa anual, n el número de capitalizaciones por año, y t los años. La clave está en el exponente: el crecimiento es exponencial, no lineal. Con 10.000€ al 7% anual, tras 10 años tendrás ~19.672€, pero tras 30 años tendrás ~76.123€ — casi el cuádruple solo por esperar 20 años más. El efecto se amplifica con aportaciones periódicas: añadir 200€/mes al escenario anterior da ~262.000€ en 30 años.
¿Qué es la regla del 72?
La regla del 72 es un atajo mental para estimar el tiempo de duplicación de una inversión. Divide 72 entre la tasa de rendimiento anual: al 6%, tu dinero se duplica en ~12 años; al 8%, en ~9 años; al 12%, en ~6 años. También funciona al revés: si quieres duplicar en 10 años, necesitas una tasa del ~7,2%. Esta regla es una aproximación que funciona mejor con tasas entre el 2% y el 15%. Para tasas más extremas, usa la regla del 69,3 (más precisa matemáticamente). ¿Comparas costes de vida entre ciudades? Prueba la calculadora de coste de vida.